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MUSICOTERAPIA
MARIA JESUS DEL OLMO
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Musicoterapia

La importancia de la Musicoterapia en la adquisición del habla

La música es un gran sistema de comunicación entre los seres humanos, y la voz es el instrumento musical primario. Tanto la voz hablada como la voz cantada nos sirven para comunicarnos y manifestar estados de ánimo, necesidades, impresiones, pensamientos e ideas. La música es lenguaje universal, todas las culturas de todos los tiempos le han dado varios usos y funciones: como medio de comunicación, herramienta terapéutica, en situaciones grupales para favorecer la interacción y crear sentimiento de grupo, pero antes de la adquisición del lenguaje, el bebé se comunica con el adulto usando elementos propiamente musicales como vocalizaciones rítmicas (Trevarthen 1990).
Si observamos este tipo de comunicación, nos daremos cuenta de que la base de estas vocalizaciones es musical sobre todo porque destacan dos elementos fundamentales en ellas como son: el ritmo y la melodía. Antes de adentrarnos en el papel que desempeña la musicoterapia en la adquisición del lenguaje y concretamente cómo puede ayudar a los niños y niñas con trastornos del lenguaje, deberíamos de tener en cuenta que características físicas tiene el ser humano para desarrollar el lenguaje y cómo incorporamos el código lingüístico para comunicarnos.

El lenguaje requiere una sincronización neuromuscular compleja, no podría darse sin adaptaciones biológicas (J. Aitchion, 1996). Esta autora reflexiona sobre si realmente hay evidencia biológica de una capacidad innata para el lenguaje, si un animal está programado desde el nacimiento para desarrollar alguna forma de conducta, es probable que encontremos algún indicio biológico que dé cuenta de ello. Pero los indicios biológicos no son esenciales, a veces la cantidad de información que suministran varían de unas especies a otras y de una actividad a otra, esto ocurre con la voz que cambia en función del uso, una voz hablada tiene un registro diferente a una voz cantada emitida por el mismo sujeto. Pero debemos tener en cuenta que los cambios de la morfología del organismo o cambios estructurales son los indicios más directos de una programación innata para el lenguaje en el ser humano, nuestro aparato fonador está preparado para hablar y cantar, si se asume que los humanos hablan un lenguaje, cobra sentido todo un conjunto de hechos biológicos. Por ejemplo, los dientes presentan una disposición y morfología que no se justifica solamente para la alimentación ola defensa, sino que están dispuestos de tal manera que permiten la producción de determinados fonemas “f”, “s”, “tf”, así como los músculos de los labios y la presión que ejercen uno contra otro, permite la pronunciación de “p” y “b”. La lengua modifica la cavidad bucal (adaptación también para el canto). La laringe contiene las cuerdas vocales base del aparato fonador, que producen diferentes frecuencias y tonos. Los pulmones permiten la adaptación respiratoria al ritmo del habla, los cambios rítmicos en la respiración y como consecuencia en la frecuencia cardiaca, sugieren cambios emocionales (Damasio2003). Las zonas del cerebro implicadas en la articulación del habla no son las mismas que las responsables de su planificación y comprensión, el área de Wernicke se encuentra la comprensión del lenguaje y en el área de Broca la producción del habla. El lenguaje por tanto, depende de la integración simultánea de un número de procesos: 1º se emiten sonidos; 2º se activan sintagmas en un formato de comunicación fonético y 3º se planifica el resto del enunciado (J. Aitchion, 1996)

¿Cómo se adquiere el lenguaje?

Lenneberg (1967) dice que la secuenciación correcta del habla se basa en un patrón rítmico, y es posible que exista un compás biológico subyacente que permita a los seres humanos organizar el lenguaje en una secuencia temporal. Este autor establece una serie de características de las conductas biológicamente programadas referentes al lenguaje: 1) la conducta surge antes de que sea necesaria; 2) su adquisición no es consecuencia de una decisión voluntaria; 3) ésta no viene determinada por sucesos externos; 4) hay una secuencia regular de hitos en el curso del desarrollo de la conducta (edad, aspectos del desarrollo), existe un periodo crítico para la adquisición de esa conducta.
La explicación de los siguientes apartados sería la siguiente: 1) El lenguaje se desarrolla antes de que el niño lo necesite para vivir, los padres satisfacen las necesidades de los niños antes de que estos adquieran el lenguaje); 2) los niños adquieren el lenguaje sin tomar ninguna decisión consciente al respecto; 3) el reloj biológico da la hora en el momento preciso, ese momento depende del desarrollo del cerebro; 4) la adquisición del lenguaje depende de la experiencia y no de la enseñanza explícita.

¿Cuándo comienzan a hablar los niños?

Los recién nacidos nacen con una buena cantidad de mecanismos perceptivos y cognitivos para hacer frente al mundo que le rodea. El desarrollo del lenguaje se puede dividir en una serie de fases:

1) Llanto desde el nacimiento, comunicación instintiva, (hambre, dolor, placer);
2) Arrullo a las 6 semanas (expresión universal gutural “gú, gú”)
3) Balbuceo a los .6 meses (actividad universal), a los 6 ese los bebés discriminan las variaciones tonales de los sonidos
4) Pautas de entonación a partir de los 8 meses
5) Emisión de una palabra al año
6) Emisión de dos palabras a los 18 meses
7) Las características rítmicas del habla son incorporadas en la competencia lingüística del niño, en la segunda mitad del segundo año de vida (Cutler 1986).
8) Flexiones de palabras sobre los 2 años
9) Interrogativas/ negativas sobre los 2 años y 3 meses
10) Construcciones complejas a los 5 años
11) Lenguaje desarrollado a los 10 años.

Si nos detenemos en esta cronografía del desarrollo del lenguaje, podemos ver que ya desde el nacimiento hay muchos componentes musicales en las acciones comunicativas pre-verbales de los niños/as, como el tono del llanto, las pautas de entonación, las articulaciones rítmicas y acentos de las palabras y frases etc.

¿Qué ocurre cuando el niño presenta un desarrollo no típico en la adquisición el lenguaje?

Un "trastorno del habla y lenguaje" se refiere a los problemas de la comunicación u otras áreas relacionadas, tales como las funciones motoras orales, también a las dificultades en la producción de los sonidos requeridos para hablar o problemas con la calidad de la voz. Estos atrasos y trastornos varían desde simples substituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje o mecanismo motor-oral para el habla y alimentación. Algunas causas de los trastornos del habla y lenguaje incluyen la pérdida auditiva, trastornos neurológicos, lesión cerebral, retraso mental, impedimentos tales como labio leporino, y abuso o mal uso vocal. Sin embargo, con mucha frecuencia se desconoce la causa (Citado en National Dissemination Center for Children with Disabilities –NICHCY, 2007).

El niño necesita de estímulos externos para poner en marcha los mecanismos para la adquisición del lenguaje. La naturaleza pone en marcha la conducta y establece su marco de desarrollo aunque es necesario disponer de una experiencia adecuada. La musicoterapia tiene un papel muy importante en la tarea de la adquisición del lenguaje con niños y niñas con este tipo de trastornos o patologías, ya que permite la comunicación no verbal necesaria en la prevención de otro tipo de retrasos en el aprendizaje y la interacción social. La falta de comunicación puede propiciar una conducta inadaptada en aquellos sujetos que la padecen y es necesario abordar el problema cuanto antes para ofrecer al niño un medio de comunicación y expresión suficiente y adecuada a su edad y características. En las sesiones de musicoterapia introducimos desde el primer momento el ritmo como eje de la intervención, no sólo en la comunicación verbal sino en la comunicación global con el niño, ritmo en la palabra, en el movimiento, en la estructura de la sesión, en la secuenciación de ésta etc. El ritmo es el elemento básico en la existencia de lo que llamamos música, frecuencia, estructura y orden son sinónimos de ritmo y éste es un elemento que proporciona unidad, provoca organización, y hace previsible una acción, o acontecimiento que aún no ha ocurrido, por este motivo es muy importante tenerlo como base de la intervención musicoterapéutica desde el principio, incluso haciendo partícipes a los padres y educadores de la importancia de este hecho en la comunicación con el niño. Cuando enseñamos a hablar a un niño, lo hacemos de manera pausada, integrando conscientemente los elementos rítmicos del lenguaje, haciéndole sentir el acento de cada palabra y marcando el tempo adecuado para que el niño pueda repetir con facilidad cada uno de los fonemas, vocales y sílabas que componen una determinada palabra. Le mostramos al niño el lenguaje desde su aspecto más musical “ritmo entonación”. Con respecto a la entonación (presente desde el nacimiento con el llanto) utilizaremos la voz cantada para promover un espacio comunicativo donde el tono de la voz hablada y cantada permita proyectar toda la emoción del adulto al niño para así poder crear un espacio comunicativo lo más coherente posible, teniendo en cuenta que estamos interactuando con él en igualdad de condiciones, con el mismo código, al apoyar su llanto, recogiendo su tono y devolviéndoselo a modo de melodía para calmarle, ya que nos servimos de la entonación del habla para expresar emociones diferentes. La elección de un tono (y de la intensidad de ese tono) viene dada por un componente emocional que parte de la necesidad de emitir ese determinado tono (con esa intensidad) y no otro, como ocurre en el llanto de un niño. Es diferente el tono de un llanto de sueño, de dolor o de hambre. En muchas ocasiones nos sorprende a los musicoterapeutas la facilidad que tiene muchos niños para sincronizar su llanto con la propuesta musical que hacemos cuando tocamos para ellos y están llorando. Nos sorprende la rapidez de la acomodación de ese llanto al tono propuesto, pero sucede así, fácilmente. En los trabajos de J Standley (2002) acerca de la eficacia de la musicoterapia en niños prematuros hospitalizados, se observa que las canciones de cuna cantadas por la madre, grabadas y escuchadas por el bebé en la incubadora a través de auriculares le proporcionan al bebé: a) una mejora de los niveles de saturación de oxígeno; b) un incremento del aumento de peso; c) reducción de la estancia hospitalaria, ya que la música actúa como agente enmascarador de los sonidos desagradables de la sala, favoreciendo un espacio coherente en la interacción madre-hijo y proporcionando en medio ambiente positivo en el desarrollo del niño.

Lo interesante del trabajo es apoyar ese tono ya que es el que muestra el niño en ese momento por una determinada razón, y es aquí cuando la música a través de la melodía se convierte en un apoyo a esa comunicación no verbal cumpliendo su función terapéutica.

Nos parece muy interesante que padres y educadores tengan en cuenta este tipo de interacción a la hora de comunicarse con los niños, ya que son precisamente ellos, según afirma Kaye “los que encajan sus propios actos en los ritmos naturales de las conductas reflejas de los niños” (citado por Rodríguez, 2006, p. 47), pensemos por ejemplo en bebés y también en niños con autismo. Diferentes autores hacen alusión a este hecho en sus trabajos, Laurent Miroudot (2000) pone de manifiesto la tradición que existe en la en la psicología del desarrollo de situar el origen de la emoción y de la vida afectiva en la tonalidad y el movimiento de la expresión, tonalidad entendida como tono o modalidad de la expresión vocal, y movimiento de la expresión, como manera de expresar con nuestro cuerpo (gesto y movimiento) una emoción. Antonio Damasio (2003) nos habla de la importancia que tiene el facilitar la expresión emocional para favorecer la homeostasis en el desarrollo del niño. Brunner (1990) nos dice que ante lo infrecuente el niño no sólo abre los ojos, y chupa el chupete, sino que gesticula y vocaliza, utiliza la voz como medio de expresión y comunicación no verbal.

Intervención Musicoterapéutica

Para llevar a cabo una intervención musicoterapéutica con niños y niñas con problemas en la adquisición del habla tendremos que hacer un análisis comparativo entre los elementos del código lingüístico y los del código musical. En la tabla 1, podemos observar a que llamamos fragmento en el código lingüístico y su correlativo en el musical que sería el motivo y también la frase musical.

Tabla 1
CODIFICACIÓN LIGÚÍSTICA

Código Lingüístico
Código Musical
Fragmento
Palabra o varias oraciones
Motivo o frase musical
Análisis Contextual
La edad
(19 – 23 meses)
La forma musical
Análisis semántico
Criterios funcionales
Parámetros musicales (tono, intensidad, frecuencia, timbre)

El análisis contextual viene referido en el código musical por la forma musical, encargada de estudiar la frase musical y, dentro de ella, la función de las células, motivos, semifrases y sus interrelaciones. Y por último el análisis semántico correspondería al análisis musical desde la perspectiva de los parámetros del sonido (tono, timbre intensidad y duración).

Áreas de tratamiento en la intervención

Como áreas de tratamiento en la intervención musicoterapéutica vamos a considerar las siguientes:


1) Habilidades Motóricas, se realizarán ejercicios sencillos que favorezcan el movimiento del niño/a con el objetivo de trabajar la coordinación y el equilibrio, la movilidad y el ejercicio de las funciones motrices básicas (control de la respiración, relajación muscular.)

2) Desarrollo de los sentidos, también tendremos en cuenta el desarrollo sensorial a través de técnicas musicales dirigidas a diferenciar estímulos sensoriales auditivos y visuales como diferentes tonos, timbres, ritmos, objetos musicales etc.

3) Aprendizaje, por medio de la música se estimulan las funciones superiores como la atención, memoria, orientación, nivel de alerta, aprendizaje, reconocimiento y la imaginación. La actividad creativa es intrínsecamente humana. ( Kunth 1982).

4) Habilidades socio-emocionales, la musicoterapia facilita la expresión emocional promoviendo un espacio comunicativo de interacción con el niño/a que presenta dificultad en la adquisición del lenguaje a través del código musical, posibilitando que su autoestima aumente y reduciendo su nivel de ansiedad e impulsividad.

Actividades

Desde muy temprano, mediante ejercicios de discriminación auditiva, podemos enseñar a los niños a contemplar los sonidos de nuestro alrededor y la diferencia entre sonidos de la naturaleza, la lluvia, los truenos, el sonido del río, las olas del mar, el viento..., de aquellos otros que no lo son como por ejemplo el ruido de la calle, el parque, la ciudad, y aquellos producidos por diferentes objetos e instrumentos musicales. Todos podemos hacer música, usando la voz, aplaudiendo, zapateando, utilizando nuestra propia percusión corporal etc. Es muy importante conocer qué sonidos y canciones les gustan a los niños, motivarles ante una actividad es básico para el buen desarrollo y aprendizaje del niño, como apunta L. Miroudot, los estados motivacionales son estados de activación cerebral (2000). También hemos de elegir cuidadosamente el material para trabajar en relación con los objetivos previamente establecidos, para así poder potenciar el desarrollo de gestos o respuestas por parte del niño que más nos interesen. La elección de instrumentos musicales ha de estar en función de las características propias del instrumento (melódicos, armónicos, percusivos.) y la forma de producir el sonido (frotando, percutiendo o sacudiendo). El instrumental que elijamos, ha de ser de la mayor calidad posible. Ha de haber una correspondencia entre el gesto y el efecto sonoro que se produzca, es decir, si golpeamos fuertemente ha de sonar fuerte. Debemos poner cuidado en la utilización de los instrumentos y objetos musicales con el niño, ya que estos se deben ajustar a sus posibilidades, edad y características, por ejemplo, las maracas y cascabeles puede emitir sonidos sin grandes movimientos, un tambor le permite a un niño en silla de ruedas llevar el compás con los otros niños que están marchando etc. Los niños con dificultades auditivas, tienen que sentir el tempo y el ritmo, explorando instrumentos e imitando movimientos como aplaudir o zapatear. También podemos utilizar juegos musicales como: jugar con las manos y los dedos, dar palmas; esconder las manos; mirar y señalar; trotar y balancear, utilizar retahílas para durante las diferentes acciones del día, levantarse, comer, jugar, dormir, dichos y trabalenguas para la articulación vocal y fonatoria, juegos de baile y corro para fomentar la interacción social y el aumento del vocabulario, canciones para mover las manos y dedos (desarrollo de la motricidad fina y gruesa ), canciones sobre el esquema corporal etc.

Objetivos

La actuación musicoterapéutica por tanto, tiene que estar enfocada a conseguir los siguientes objetivos:
1) Desarrollo psicomotor; 2) Esquema corporal; 3) Relajación; 4) Espacialidad; 5) Temporalidad; 6) Equilibrio; 7) Ajuste postural; 8) Respiración y articulación vocal 9) Coordinación óculo-manual; 10) desarrollo de aptitudes lingüísticas; 11) Aprendizaje en general; y 12) Desarrollo socio-emocional.

Conclusiones

La evolución del desarrollo lingüístico del niño no es un proceso uniforme, el periodo crítico se encuentra entre los 18 meses y los 4 años, pero no podemos olvidar que el ser humano es un ser musical desde el nacimiento. La interacción con el adulto es la base del desarrollo y la música y los elementos musicales juegan un papel muy importante en esta comunicación desde antes de la adquisición del habla. Utilizar la música como herramienta terapéutica es la base de la prevención de posteriores retrasos y trastornos en el lenguaje. Prestar atención al ritmo del niño en sus movimientos y acciones es importante, ya que los retrasos en el habla suelen ir acompañados de un retraso en el desarrollo motriz, (tempo lento al hablar o moverse). También tenemos que descartar trastornos auditivos, ya que el buen funcionamiento auditivo es básico para aprender a hablar. La música, canto y movimiento, nos proporcionan el primer lenguaje y nuestra primera forma de comunicación con el mundo y con el otro. El canto representa un medio expresivo muy importante no sólo por medio de la voz, sino del cuerpo entero. Interactuar con el otro en términos de igualdad es básico para el buen desarrollo del niño tanto para aquellos que presentan algún tipo de dificultad como no. Las actividades musicales ayudan a padres e hijos a hacer algo juntos, a interactuar. La intervención musicoterapéutica no sólo proporcionamos al niño un modo de “resolver” aquellos problemas comunicativos derivados de su falta de lenguaje, sino que además da la oportunidad al adulto de comunicarse con él con un código común y universal, sean cuales sean las características y condiciones en las que se encuentren.

Referencias:

Bruner, J. "Las estrategias de selección en la obtención de conceptos", en MITJANS, A., Matanza: Selección de lecturas de psicología general III, Segunda parte, 1990, pp. 328-394.
Cutler, A., Mehler, J., Norris, D. and Seguí, J. (1986). The syllable’s differing role in the segmentation of French and English. Journal of Memory and Language. 25: 385-400.
Damasio, A. (2003). En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos. Barcelona: Crítica.
Kuhn, T. (197/1982). La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de cultura Económica.
JL Elman - Learning and development in neural network: the importance of sterling small. Cognition, 1993 - emergent.brynmawr.edu
Lenneberg, E. H. (1967). Biological Foundations of Language. New York, NY: Wiley
Miroudot, L. (2000). Structuration Mélodique et Tonalité chez L’Enfant. París: L’Harmattan.
Perinat, A. (1993). Comunicación animal, comunicación humana. Madrid: Siglo XXI.

Rodríguez, C. (2006). Del ritmo al símbolo. Los signos en el nacimiento de la inteligencia. Barcelona: ICE-Horsori.
Standley, J. (2002). A Meta Analysis of the Efficacy of Music Therapy for Premature Infants. Florida: Elsevier Science.
National Dissemination Center for Children with Disabilities –NICHCY, 2007 http://www.nichcy.org/

María Jesús del Olmo Barros

Pedagoga Musical (Real Conservatorio de Música de Madrid), Musicoterapeuta (C.I.M. de Bilbao); Subdirectora del Máster de Musicoterapia de la UAM; Coordinadora del proyecto de Musicoterapia del Hospital “La Paz” de Madrid; Profesora asociada de la facultad de Formación de Profesorado y Educación de la UAM Dpto de Música: Profesora titular de la EU Cardenal Cisneros UAH.

 

 




 



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